Medio Ambiente

Los proyectos eólicos están regidos por la legislación ambiental vigente a nivel nacional y las exigencias de los organismos financiadores que siguen directivas internacionales. La aplicación de la normativa se suma a la preocupación de los inversores por el cuidado del medio ambiente.

Directivas generales

Como primer paso la normativa nacional exige un estudio previo de localización denominado Viabilidad Ambiental de Localización (o VAL), donde la Dirección Nacional de Medio Ambiente (o DINAMA) clasifica el proyecto según el impacto ambiental esperado. En el caso de Talas del Maciel I la clasificación otorgada fue Categoría B: Impacto Moderado, por lo que se requiere un Estudio de Impacto Ambiental (o EIA). Como resultado del EIA y la comunicación pública del Informe Ambiental Resumen (o IAR), DINAMA emitió la Autorización Ambiental Previa (o AAP) por medio de la resoluciones ministeriales N° 1386-2013 y N° 11-2014 (de las fechas 07/10/2013 y 07/01/2014 respectivamente), que autorizan la instalación del parque eólico sobre una serie de requisitos que deberán ser cumplidos durante la construcción, operación y desmantelamiento.

También se ha presentado el Plan de Gestión Ambiental de Construcción (o PGA-C) tanto para el parque eólico como para la línea de alta tensión. Finalmente será presentado el Estudio Ambiental de Operación, del cual se derivará la Autorización Ambiental de Operación (o AAO) que habilitará la etapa de operación del parque.

Adicionalmente se requerirá el cuidado de aspectos arqueológicos en la medida que se presenten indicios de actividades históricas de algún tipo. En este sentido se están siguiendo las recomendaciones de la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación.

Evaluaciones previas

Previo a cualquier intervención sobre los predios que resultarán afectados por las instalaciones y sus vecindades, se deben realizar los estudios de la situación de partida o línea de base tanto en lo referido a la flora y fauna, como los ruidos y otros factores que inciden en la calidad de vida de las personas que habitan el entorno. Las evaluaciones son muy amplias; por ejemplo, se registran especies de animales (y particularmente aves) que habitan la zona de estudio o que migran, aún de paso, por la misma. Los estudios se hacen fundamentalmente en campo donde se realizan campamentos periódicos. El énfasis está puesto en aquellas especies de aves que podrían tener algún impacto por la presencia de los aerogeneradores. También se evalúan cursos de agua, población de peces, bañados entre otros.

Cabe señalar que el nivel de detalle y alcance de los estudios, además de cumplir con su objetivo, ha contribuido de manera significativa al conocimiento de flora y fauna de la zona debido a que se ha detectado la presencia de especies que se creía no habitaban el lugar.

Asimismo se han realizado relevamientos arqueológicos para detectar la presencia de vestigios de actividad humana antigua, esencialmente pre-colonial. Cabe acotar que el parque eólico se ubicará próximo a la Localidad Rupestre de Chamangá, pero por fuera de su perímetro de amortiguamiento.

Adicionalmente se han realizado simulaciones del funcionamiento del parque para evaluar los ruidos a distancias establecidas y los efectos de sombra intermitente que producen los aerogeneradores, de forma de cuidar que la distribución de éstos en el predio no produzca efectos perceptibles sobre habitantes permanentes de viviendas cercanas.

Etapa de construcción


La etapa de construcción tendrá un impacto acotado en el tiempo de aproximadamente un año y medio. Durante esta etapa se movilizará maquinaria, habrá tránsito de camiones de diverso porte, transporte de personal y se realizarán actividades propias de la construcción tales como movimientos de suelo, caminería, elaboración de hormigón así como también montajes tanto de los aerogeneradores como de las instalaciones de red y subestaciones. Al igual que en cualquier actividad de envergadura se controlan los impactos en general, pero fundamentalmente las medidas de cuidado en el manejo de combustibles, residuos y materiales en general, desde su almacenaje y uso en los procesos de construcción hasta la disposición de los residuos finales.

El transporte merece una atención especial: se debe contar con los permisos a nivel de circulación en rutas nacionales y caminos municipales así como particulares cuidados en los pasajes por centros poblados. En este sentido se establece una coordinación con autoridades competentes y la comunicación a los vecinos de las localidades afectadas.

Desde el punto de vista arqueológico, el procedimiento radica fundamentalmente en comunicar sobre cualquier hallazgo y la interrupción de actividades en esa localización hasta la intervención de los especialistas.

Etapa de operación

La etapa de operación durará 20 años, a partir de la habilitación del parque. Durante esta etapa la presencia de personal será reducida para llevar a cabo los trabajos de mantenimiento, operación local y eventualmente algún cambio de piezas mayores. El monitoreo de los aerogeneradores y las demás instalaciones será realizado con sistemas de telecontrol a distancia a tiempo completo.

Desde el punto de vista ambiental se evaluarán los cambios con respecto a la situación previa en lo referido a perturbaciones de la calidad de vida de las personas, así como el seguimiento de la fauna circundante, particularmente aves y en especial aquellas que puedan eventualmente sufrir algún efecto por la presencia de los aerogeneradores. En caso de detectarse algún efecto no deseado se deberán tomar las medidas mitigatorias pertinentes.

Etapa de desmantelamiento

Tanto a nivel del contrato de compraventa de energía con UTE como de la AAP, se prevé el desmantelamiento de las instalaciones y la restitución de las condiciones de los predios utilizados, lo que consiste básicamente en el desmontaje y retiro de toda la maquinaria incluyendo los aerogeneradores.

 

Descargar:

Informe Ambiental Resumen